viernes, 29 de julio de 2011

Tercera parte de Todos los Caminos conducen a Roma

¡Hola! Siento no haber podido escribir pero he estado una semana  fuera de casa por unas colonies que he hecho con mis amigas y bueno  no me he podido conectar hasta hoy.  Así que os dejo una tercera parte de TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN A ROMA y bueno, ¡que lo disfruteis!



El timbre de la puerta sonó y salté del mármol de la cocina para ir corriendo abrir la puerta.
-¡Buenos días Ally! ¡Feliz cumpleaños!
-¡Hola Ainoa!-dije dándole dos besos en las mejillas - ¡Muchas gracias!
Nos fundimos en un tierno abrazo y nos pusimos a hablar, de los problemas amorosos que sorteaban la vida de mi amiga, de la tarde anterior, de las noticias recientes... Llegamos al instituto cuando faltaba un cuarto de hora para que abrieran, mientras los diferentes grupos de personas se amontonaban alrededor de la puerta. Pude ver en la lejanía como llegaban corriendo Sara e Ingrid, dos chicas de mi clase, las chicas más conocidas del instituto.

Faltaban dos minutos para que cerraran las puertas y Sara (que había pasado a recogerme a casa) y yo corríamos lo suficientemente rápido para llegar a tiempo, pero al mismo tiempo lo suficientemente lentas como para que no se nos corriera el maquillaje por el sudor. Llegamos a falta de unos segundos para que las puertas automáticas se cerraran y nos escurrimos dentro del edificio.                                                               La primera hora pasó muy lentamente torturándome con cada tic-tac, después educación física, me dirigía junto a Ingrid (una chica de mi curso, éramos amigas, pero los estamentos sociales nos separaban) hacía los vestuarios, cuando vi a Carlos y a Edu apoyados cada uno en un lado de la pared, parecía una imagen de película.
-¿Ensayando para la obra de instituto?- dije riéndome
-¿Tu qué crees? -dijo Carlos haciendo unas poses ridículas.
-Que te queda demasiado grande, venga vamos que sino llegaremos tarde.

Alina

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