sábado, 8 de enero de 2011

Puertas...

He tardado un poco pero aquí tenéis mi segundo relato. ¡¡¡Espero que os guste!!!

Las rosas que dejo sobre la tumba son tan blancas como lo era su sonrisa, a la que admiraba en secreto, siempre me gusto, pero no tuve el valor suficiente para decírselo, aún así, ella lo sabía, por eso me dio su diario el día antes de su muerte.
Aún recuerdo  la última vez que intenté que fuese feliz y que parara de llorar, la última vez que alguien la pudo consolar:
Me senté a su lado sin saber muy bien qué hacer, estaba llorando y yo solo quería que volviera a enseñarme su sonrisa, porque no soportaba  esos rastros de tristeza a los que la gente llama lágrimas. La rodeé con mis brazos y le susurré al oído todas las palabras tranquilizadoras que me sabia. Pero ella continuaba llorando.
Él se sentó a mi lado y me rodeó con sus brazos, en mi oído, susurró todas las palabras tranquilizadoras que podían haber en el mundo. Pero mis lágrimas continuaban cayendo, el efecto que deberían producirme esas palabras no llegaba, no venía hacía mí. Estaba triste y cansada de que todo fuese igual, como antes, cuando el sufrimiento llamaba a mi puerta cada segundo, cada minuto, todo el tiempo. Hasta que él me preguntó:
-¿Qué te pasa?-Parecía la pregunta más tonta del mundo, la tendría que  haber preguntado al principio, pero no lo había hecho y aún no sé la razón.
Le miré a los ojos vacía, harta, triste, pero sobretodo cansada, muy cansada y entonces respondí:
-¿Por qué... por qué cuando tu cierras una puerta los demás la vuelven abrir, aunque el otro lado este plagado de serpientes venenosas?- No respondió, no creo que esperara esa respuesta, seguramente pensaba que estaba mal de la cabeza, que estaba loca.
Me miró a los ojos de tal manera que rompió mi corazón. Y, cuando me respondió, no supe que decir, no supe qué contestar, pero si sé, que pensé que estaba loca.                                                                                                                
Hoy, dos semanas después de su muerte, releo su diario y lo entiendo todo: entiendo porqué era cómo era, entiendo porqué me respondió con esa pregunta, entiendo porqué lloraba: estaba tan triste que no veía la razón de vivir, estaba tan cansada de como la trazaba la vida que ya no pudo más y simplemente cayó. Cayó en el gran agüero de la pena y la desgracia, sin poder buscar una salida. Y, al acabar de releer su diario entiendo... entiendo  porqué se suicidó.

Aclaraciones: negrita y cursiva= ella, cursiva= él

 Espero que os haya gustado!!
Alina

7 comentarios:

  1. awwwwwwww!!!
    DIOSSSSSSSSSSS!*-*
    Es DEMASIADO bonito!
    Tienes talento para escribir *-*
    Este relato es DEMASIADO hermoso...Y triiistee T_T
    jooopee...k penaaa! T_T
    pobreciita T_T
    dioss!
    ya te siigo! :')
    chauuus!
    un besoo!
    y siigue asiii k lo aces d maravilla *-*
    ♥♥♥♥

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  2. Muchas gracias Love Singer!! Ahora mismo me paso por tu blog!!

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  3. Qué bonito!! se te nota muy entusiasmada con tu relato ¡¡y eso es bueno!! Un gran beso me gustó muchísimo la trama

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  4. Coincido con Love Singer, tienes talentoo!
    Es precioso, me encantaa!!!
    Un besazoo

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  5. muchas gracias por comentar, me ha echo mucha ilusion ver los comentarios referentas a este relato por k creí k lo tendría que haber revisado más tiempo. Pero si os gusta tengo la razon suficiente para sonreir durante todo lo que queda de este penultimo dia de vacaciones.

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  6. es hermoso! es decir en verdad fue muy triste pero demasiado bello. sigue escribiendo! leere cada uno de tus relatos :)


    por cierto tienes premio en mi blog

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  7. es triste,pero ha la vez es precioso,y muy,muy,profundo

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